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Judías de Lima

Las judías de Lima son judías grandes y planas con una textura cremosa, mantecosa y un sabor ligeramente dulce. También se conocen como butter beans en inglés, y se encuentran tanto frescas y verdes como secas y blancas. En España se usan sobre todo secas y son populares en guisos como el succotash, platos a fuego lento y ensaladas. Su textura suave las hace ideales para todo, desde sopas hasta patés untables, y son una buena fuente de proteína vegetal y fibra alimentaria.

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Tiempo de lectura estimado: 12 minutos

Introducción a las judías de Lima

¿Qué son las judías de Lima?

Las judías de Lima son las semillas de la planta Phaseolus lunatus, que pertenece a la familia de las leguminosas (Fabaceae). Existen dos variedades principales: las pequeñas y verdes judías de Lima (a menudo llamadas baby limas), y las grandes y blancas butter beans. Las variedades grandes proceden del acervo genético andino y se han cultivado en Sudamérica durante miles de años, mientras que las variedades más pequeñas, de origen mesoamericano, se desarrollaron en México y Centroamérica. Las judías son planas y con forma de riñón, y su color varía entre verdoso y completamente blanco.

Judías de Lima

Historia y origen

El nombre «lima bean» proviene de la capital de Perú, Lima, aunque en inglés se pronuncia «lime-uh». La historia de la judía de Lima se remonta al menos 7.000-8.000 años atrás, cuando fue domesticada en la cordillera de los Andes. Las investigaciones sugieren que hubo varios eventos de domesticación independientes: las judías de Lima grandes se desarrollaron en Ecuador y Perú, mientras que las variedades más pequeñas pueden haber tenido orígenes distintos en Mesoamérica. Para los pueblos originarios de Sudamérica, las judías de Lima tenían un significado religioso y social; se usaban como símbolos en la cultura mochica y se cultivaban junto con el maíz y la calabaza en el clásico sistema de las «tres hermanas». Los españoles llevaron las judías de Lima a Europa y de ahí a África y Asia, donde se integraron rápidamente en las cocinas locales. En Norteamérica se convirtieron en un ingrediente central del succotash —un plato de maíz y judías— y de la cocina tradicional del sur de Estados Unidos.

Sabor y textura

Las judías de Lima son conocidas por su textura cremosa y mantecosa. Las butter beans grandes tienen un interior blando y harinoso, con un sabor dulzón y de matiz a fruto seco, mientras que las judías de Lima más pequeñas tienen una textura algo más firme. Las judías mantienen su forma al cocinarlas a fuego lento, pero también se dejan aplastar fácilmente en purés. Esto las hace versátiles en muchos platos, desde sopas cremosas hasta dips y albóndigas vegetales de judías.

Usos culinarios

Las judías de Lima se pueden usar frescas, congeladas, secas o en conserva. Absorben bien el sabor y combinan tanto con ingredientes suaves como con otros más intensos. Las judías de Lima verdes y frescas se cuecen rápidamente y pueden usarse como verdura verde, mientras que las judías secas requieren algo más de tiempo.

Ideas para usar judías de Lima

  • Prepara un succotash clásico salteando judías de Lima cocidas con maíz, pimiento, cebolla y, si quieres, panceta.
  • Añádelas al minestrone u otras sopas de verduras para darles cuerpo y cremosidad.
  • Tritura las judías cocidas con ajo, limón, aceite de oliva y especias para conseguir un delicioso paté de judías.
  • Saltéalas en mantequilla con ajo y hierbas frescas como romero o tomillo como guarnición caliente.
  • Úsalas en curry o chili junto con tomates, leche de coco y especias.
  • Prepara una ensalada contundente mezclando judías de Lima frías y cocidas con tomates, cebolla roja, orégano fresco y una vinagreta.
  • Hornéalas en el horno o en la airfryer con aceite, especias y otras verduras para un plato rústico al horno.

Preparación y cocción

Las judías de Lima se venden secas, congeladas y en conserva. Las judías secas requieren remojo y cocción para conseguir la textura adecuada y para eliminar los antinutrientes naturales y la linamarina cianogénica. Las judías congeladas y en conserva ya están precocidas y pueden usarse directamente después de enjuagarlas. Sigue este procedimiento para las judías secas:

Tiempo total: aprox. 1 hora más remojo

  1. Selecciona y enjuaga

    Selecciona las judías, retira los granos descoloridos y las piedrecillas, y enjuágalas bien bajo agua fría.

  2. Pon en remojo

    Cubre las judías con abundante agua fría (al menos 3 veces su volumen) y déjalas reposar de 8 a 12 horas o toda la noche. Para reducir aún más la linamarina, puedes dejarlas en remojo hasta 24-48 horas cambiando el agua varias veces.

  3. Desecha el agua de remojo

    Escurre el agua de remojo y enjuaga las judías de nuevo con agua fría.

  4. Hierve con fuerza al menos 10 minutos

    Pon las judías en agua limpia con al menos 5 cm de agua por encima, llévalas a ebullición y déjalas hervir con fuerza durante 10-15 minutos. La cocción intensa descompone la linamarina cianogénica, que de lo contrario puede liberar cianuro; no te saltes nunca este paso.

  5. Cuece a fuego lento hasta que estén tiernas

    Baja el fuego y sigue cociendo a fuego lento 45-60 minutos, hasta que las judías se puedan aplastar fácilmente con un tenedor. Añade sal los últimos 10-15 minutos. En olla a presión tarda unos 15-20 minutos.

Las judías de Lima crudas contienen linamarina, un glucósido cianogénico. Las judías cultivadas comercialmente suelen tener menos de 200 mg de cianuro/kg, pero el remojo y la cocción son necesarios para reducir su contenido. Hervir en agua durante más de 30 minutos puede reducir en torno al 80 % del cianuro. Cocer o cocinar al vapor las judías de Lima verdes y frescas durante 5-10 minutos es suficiente para que sean seguras. Ten en cuenta que una comida muy rica en fibra puede causar gases; introduce las judías de forma gradual en la dieta.

Nutrición y aspectos para la salud

Las judías de Lima son ricas en carbohidratos complejos, fibra alimentaria, proteína vegetal y una amplia gama de vitaminas y minerales. Una taza de judías de Lima cocidas (170 g) contiene alrededor de 209 kcal, 12 g de proteína, 0,5 g de grasa, 40 g de carbohidratos y 9 g de fibra alimentaria. Son especialmente buena fuente de manganeso (92 % de la ingesta de referencia), cobre (58 %), magnesio (30 %), hierro (23 %), potasio (21 %) y tiamina (vitamina B1).

  • Control del azúcar en sangre: El alto contenido en fibra y el bajo índice glucémico pueden ayudar a estabilizar el azúcar en sangre y evitar subidas bruscas de glucosa.
  • Salud cardiovascular: La fibra soluble y minerales como el potasio y el magnesio favorecen una tensión arterial saludable y pueden ayudar a reducir el colesterol LDL.
  • Saciedad y control del peso: La combinación de proteína y fibra contribuye a una saciedad duradera y puede ayudar a regular el peso.
  • Minerales y vitaminas: El manganeso, el cobre y el magnesio son importantes para el metabolismo energético y la salud ósea, mientras que el hierro es esencial para el transporte de oxígeno en la sangre.

Algunas personas pueden experimentar reacciones alérgicas o molestias con las judías de Lima; en ese caso, conviene limitar su consumo o sustituirlas por otras legumbres.

Judías de Lima infographic

Uso tradicional y moderno

En Sudamérica y Centroamérica, las judías de Lima se cultivaban tradicionalmente junto con el maíz y la calabaza en el sistema de las «tres hermanas». El plato succotash, elaborado con maíz y judías, es conocido desde los pueblos indígenas norteamericanos y todavía se prepara hoy en día en Estados Unidos. Las butter beans más grandes se usan en platos del sur de Estados Unidos, a menudo guisadas con jamón o panceta. En la zona mediterránea, las judías de Lima se cuecen a fuego lento con tomate, ajo y hierbas, mientras que en la India se incorporan a los curries y en Oriente Medio a guisos especiados y dips. En las cocinas actuales, las judías de Lima se usan en todo tipo de platos, desde albóndigas vegetales y bowls hasta purés, repostería y rellenos de ensaladas.

Cultivo y cosecha en España

Las judías de Lima necesitan calor y prosperan mejor en un lugar cálido y soleado del huerto. Se cultivan como judías anuales de verano y existen tanto en variedades de mata baja como trepadoras. En el clima español, conviene elegir variedades tempranas y proteger las plantas del viento.

  1. Prepara el lugar de cultivo: Elige un bancal soleado con tierra bien drenada, de textura ligera a media, y un pH de al menos 6,5. Añade compost para mejorar la estructura del suelo.
  2. Espera a que llegue el calor: Siembra las semillas directamente en el suelo cuando la temperatura de la tierra sea de al menos 18 °C (65 °F). En España esto suele ser a finales de primavera. Evita sembrar si la tierra está más fría de 10-15 °C.
  3. Siembra: Coloca las semillas a 3-4 cm de profundidad. En las variedades de mata baja, siembra dejando 8-10 cm entre semillas y 40-50 cm entre hileras. En las judías trepadoras, planta 4-6 semillas alrededor de cada rodrigón o enrejado. Si quieres, inocula las semillas con rizobio para mejorar la fijación de nitrógeno.
  4. Riego y cuidados: Mantén la tierra uniformemente húmeda, especialmente durante la germinación y la floración. Riega a nivel del suelo para evitar mojar las hojas y reducir el riesgo de enfermedades fúngicas. Tanto el exceso de riego como la sequía pueden hacer que las flores y las vainas se caigan.
  5. Tutorado: Las judías trepadoras necesitan cañas o enrejados para trepar. Las variedades de mata baja se arreglan sin tutor.
  6. Malas hierbas y acolchado: Mantén el bancal libre de malas hierbas. El acolchado con paja o recortes de césped ayuda a conservar la humedad y a mantener a raya las malas hierbas.
  7. Cosecha: Para obtener judías frescas, recoge las vainas mientras siguen verdes y los granos están rellenos. Para las judías de Lima secas, deja las vainas en la planta hasta que estén completamente apergaminadas y empiecen a sonar al agitarlas. Cosecha las plantas antes de que lleguen lluvias intensas y déjalas secar en un lugar seco. En España la cosecha suele producirse a finales de verano.
  8. Rotación de cultivos: Rota las judías cada año para evitar enfermedades y aprovechar mejor el nitrógeno del suelo.

Condiciones de cultivo

  • Luz: Sol pleno, con al menos 6-8 horas de luz solar directa al día.
  • Suelo: Suelo bien drenado con pH neutro a ligeramente alcalino (≥ 6,5).
  • Temperatura: Óptima entre 20-30 °C; el suelo frío dificulta la germinación y no toleran las heladas.
  • Altura: Las variedades de mata baja alcanzan 30-50 cm; las trepadoras, 1,5-2,5 m.
  • Riego: Humedad constante durante toda la temporada, sobre todo durante la floración y la formación de las vainas.
  • Nutrición: Un exceso de nitrógeno puede favorecer el crecimiento de las hojas en detrimento de las vainas; las judías fijan su propio nitrógeno a través de los nódulos de las raíces.

Cosecha y conservación

Las judías de Lima frescas (verdes) se recogen cuando las vainas están rellenas y antes de que la piel se vuelva correosa; se cuecen o cocinan al vapor durante 5-10 minutos y pueden comerse como judías verdes. Para las judías de Lima secas, deja las vainas en la planta hasta que estén completamente secas. Extrae los granos y déjalos secar una semana más en un ambiente seco y ventilado. Guarda las judías secas en recipientes herméticos en un lugar fresco y oscuro; se conservan al menos un año. Las judías cocidas se conservan 3-4 días en la nevera y se pueden congelar hasta tres meses.

Sabor y buenos maridajes

El sabor suave y mantecoso de las judías de Lima las convierte en un buen acompañante para muchos ingredientes.

  • Mantequilla, aceite de oliva, ajo, cebolla y hierbas frescas como salvia, romero y tomillo.
  • Maíz dulce, calabaza butternut, tomates y pimientos.
  • Especias como el pimentón, el comino, la guindilla y la cúrcuma.
  • Carnes como cerdo, pollo, cordero y jamón, además de pescado.
  • Otras legumbres y cereales como arroz, quinoa y cebada.
  • Zumo de limón, vinagre y un buen aceite de oliva en ensaladas y aliños.

Confusiones frecuentes y calidad

Las judías de Lima pueden confundirse con otras judías blancas grandes, como las butter beans —que en realidad son la misma especie—, así como con judías verdes congeladas. Las judías de Lima pequeñas se parecen a las grandes, pero son de menor tamaño y a menudo más verdes. Elige judías secas que estén enteras, lisas y sin grietas ni manchas, y evita las que presenten daños de insectos. Las vainas frescas deben ser verdes y crujientes, sin manchas negras.

Sostenibilidad y biodiversidad

Como otras legumbres, las judías de Lima forman una simbiosis con bacterias rizobio fijadoras de nitrógeno, lo que enriquece el suelo y reduce la necesidad de fertilizantes artificiales. Al cultivar judías de Lima y otras variedades de judías, contribuyes a preservar la diversidad genética, lo que aumenta la resistencia frente a enfermedades y al cambio climático. Un cultivo ecológico y diverso beneficia tanto al medio ambiente como al huerto.

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Preguntas frecuentes

¿Es peligroso comer judías de Lima crudas?

Sí. Las judías de Lima crudas o poco cocinadas contienen linamarina, que puede liberar cianuro. Las judías comerciales tienen niveles bajos, pero es importante remojarlas y hervirlas con fuerza durante al menos 10-15 minutos, y luego seguir cociéndolas a fuego lento.

¿Debo poner en remojo las judías de Lima?

Sí. El remojo durante 8-12 horas (o hasta 48 horas cambiando el agua varias veces) ablanda las judías, acorta el tiempo de cocción y elimina gran parte de la linamarina y otros antinutrientes.

¿Puedo usar judías de Lima congeladas o en conserva?

Por supuesto. Las judías congeladas y en conserva ya están precocidas y listas para usar. Enjuaga las judías en conserva para eliminar el exceso de líquido y sodio.

¿Cuál es la diferencia entre las judías de Lima y las butter beans?

Butter beans es el nombre en inglés de las judías de Lima grandes y maduras. Las judías de Lima pequeñas (baby limas) pertenecen a la misma especie, pero tienen semillas más pequeñas y una textura más firme.

¿Son saludables las judías de Lima?

Sí. Las judías de Lima son ricas en proteína vegetal, fibra alimentaria, manganeso, cobre, magnesio y hierro. Su alto contenido en fibra favorece el control del azúcar en sangre, la saciedad y la salud cardiovascular como parte de una dieta variada.

Conclusión

Las judías de Lima, también conocidas como butter beans, son una legumbre nutritiva y versátil con profundas raíces culturales en Sudamérica y Centroamérica. Su textura cremosa y mantecosa, junto con su sabor suave, las hace ideales para todo, desde el succotash hasta bowls modernos y purés. Con un alto contenido de proteína, fibra y minerales, favorecen una dieta saludable y contribuyen a la saciedad y a la estabilidad energética. Un remojo y una cocción adecuados son necesarios para garantizar tanto la seguridad como el sabor. Aunque en los huertos españoles requieren calor y protección, pueden cultivarse con éxito y contribuir tanto a la diversidad de la cocina como a la fertilidad de la tierra.

Datos sobre las judías de Lima

CampoDescripción
Nombre en españolJudías de Lima, butter beans
Nombre latinoPhaseolus lunatus
FamiliaFamilia de las leguminosas (Fabaceae)
Tipo de plantaJudía anual de verano; existe en variedad de mata baja y trepadora
AlturaVariedades de mata baja 30-50 cm; trepadoras 1,5-2,5 m
RusticidadMuy amante del calor; no tolera las heladas
LuzSol pleno
SueloBien drenado, de textura ligera a media, pH ≥ 6,5
Siembra/plantaciónSiembra directa cuando el suelo tiene al menos 18 °C – normalmente a finales de primavera
Floración/CosechaFloración en verano; cosecha de judías frescas a finales de verano; judías secas a finales de verano-principios de otoño
SaborCremoso, mantecoso, suave, ligeramente dulce
Uso culinarioSuccotash, sopas, purés, ensaladas, curries, platos al horno y en airfryer
ConservaciónLas judías secas se guardan en un lugar seco y oscuro; las cocidas, en la nevera o congeladas
Tiempo de remojo (legumbres)8-12 horas (o más para reducir aún más la linamarina)
Tiempo de cocción (legumbres)10-15 min de hervor fuerte, después 45-60 min a fuego lento; judías frescas 5-10 min

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