La manzanilla es una de las hierbas medicinales más antiguas que conoce la humanidad. Se ha utilizado durante miles de años en distintas culturas — desde el antiguo Egipto, Grecia y Roma hasta los jardines monásticos daneses. En Dinamarca, la hierba tiene una larga historia en la medicina popular, que se remonta a la Edad Media, cuando se apreciaba por sus propiedades calmantes.

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Hoy en día, la manzanilla es conocida principalmente como una infusión suave y sin cafeína, pero la pequeña flor de pétalos blancos y centro amarillo es mucho más versátil de lo que parece. En este artículo veremos más de cerca la historia, el sabor, los usos culinarios y el cultivo de la manzanilla en España — y, sobre todo, la diferencia entre la manzanilla común y la romana.

Tiempo de lectura estimado: 7 minutos
Historia y origen
La manzanilla ha acompañado a la humanidad durante milenios. El nombre proviene del griego chamaimelon, que significa «manzana de tierra» — una alusión al característico aroma a manzana de la flor. En el antiguo Egipto, la planta se asociaba con el dios del sol, y tanto griegos como romanos la usaban profusamente en su medicina herbal.
De los jardines monásticos a los hogares daneses
En la Edad Media, la manzanilla se cultivaba en jardines monásticos por toda Europa, también en Dinamarca, donde monjes y monjas la usaban con fines medicinales. Allí, la hierba se abrió paso en la medicina popular y el botiquín casero, donde se empleaba contra todo, desde problemas digestivos hasta irritaciones cutáneas, en forma de infusiones, tinturas y ungüentos. La flor de manzanilla se convirtió al mismo tiempo en un símbolo del sol y el verano, y sigue siendo una vista habitual en los jardines y campos daneses.
Manzanilla común y manzanilla romana
Existen varias variedades, pero las dos más importantes son la manzanilla común (Matricaria chamomilla, también llamada Matricaria recutita) y la manzanilla romana (Chamaemelum nobile). La manzanilla común es la hierba de infusión clásica, la más extendida en España. Se reconoce por sus pequeñas flores blancas con el centro amarillo y abombado. La manzanilla romana es perenne, tiene un aroma más intenso y ligeramente amargo, y se usa más a menudo en aromaterapia y cosmética. A esto se suma la manzanilla silvestre, que se encuentra en la naturaleza, pero tiene un efecto más suave.
- Manzanilla común: la más usada en infusiones y cocina
- Manzanilla romana: usada a menudo en aromaterapia y cosmética
- Manzanilla silvestre: se encuentra en la naturaleza, más suave en sabor y efecto
Sabor y aroma
La manzanilla tiene un sabor suave y ligeramente dulce con notas claras de manzana, miel y flores silvestres. Precisamente el aroma a manzana es la seña de identidad de la hierba y le dio su nombre griego. Detrás del aroma están los aceites esenciales de la flor, entre ellos el bisabolol y el camazuleno, que dan al aceite esencial de manzanilla auténtica su característico color azulado.
La manzanilla común es la más suave y la más dulce de miel de las variedades, mientras que la manzanilla romana tiene un sabor más fuerte y amargo. Los compuestos aromáticos son volátiles y se pierden fácilmente con una cocción fuerte, por lo que la manzanilla siempre se deja infusionar en lugar de hervir — tanto en infusiones como en la cocina.
Uso culinario
La manzanilla es conocida principalmente como infusión, pero el aroma dulce y floral de la flor puede realzar mucho más que una taza de agua caliente. Su sabor delicado favorece especialmente los platos dulces, a los que aporta un toque de pradera y verano.
En la cocina española
En España, la infusión de manzanilla es el uso clásico — una bebida sin cafeína que se disfruta especialmente en las frías noches de invierno. Pero la manzanilla también se puede infusionar en repostería, jarabes y nata para lograr un sutil sabor floral, y las flores secas enteras son tan bonitas como aromáticas como decoración en tartas y postres.
Espolvorea sobre postres: decora tartas, cupcakes o postres con flores secas enteras de manzanilla, tanto por el sabor como por su aspecto decorativo.
Consejos y trucos del autor: Morten Jensen
A nivel internacional
En el sur de Europa y América Latina, la manzanilla —cuyo nombre en español significa literalmente «pequeña manzana»— se bebe como una infusión cotidiana después de las comidas para ayudar a la digestión. La flor también forma parte de bebidas a base de miel y de productos de repostería, donde su toque dulce combina bien con los cítricos y la vainilla.
Así usas la manzanilla en la cocina
Deja siempre que la manzanilla infusione en lugar de hervir, para que se conserven los compuestos aromáticos volátiles — 5 minutos en agua casi hirviendo son suficientes para una infusión. La manzanilla también se puede macerar en aceites o vinagres para aliños, o infusionar en nata y jarabe para postres.
- Infusión de manzanilla en repostería para un sutil sabor floral
- Aceite y vinagre de manzanilla para aliños y marinadas
- Jarabe de manzanilla para postres, bebidas y limonada
- Flores secas enteras como decoración comestible en tartas
Beneficios para la salud
Además de su valor culinario, la manzanilla se ha usado tradicionalmente por sus propiedades calmantes. Lo siguiente es conocimiento general sobre el uso tradicional de la hierba y no constituye asesoramiento de salud.
Calma y sueño
La infusión de manzanilla no contiene cafeína y tradicionalmente se ha utilizado para favorecer la relajación y un buen sueño nocturno. La flor contiene el flavonoide apigenina, que a menudo se asocia con la fama calmante de la hierba. Una taza de infusión caliente de manzanilla es, por tanto, una parte conocida de muchas rutinas nocturnas.
Digestión
La manzanilla también se ha utilizado tradicionalmente para calmar el tracto gastrointestinal. Esta hierba suave se bebe a menudo después de las comidas para aliviar la hinchazón y el malestar estomacal, y forma parte de muchas mezclas de infusiones digestivas junto con el hinojo y la menta piperita.
Seguridad y precauciones
- Las personas alérgicas a las asteráceas (por ejemplo, artemisa, crisantemo y margaritas) pueden reaccionar a la manzanilla
- En casos raros, la manzanilla puede afectar el efecto de ciertos medicamentos
- Las embarazadas, las mujeres en periodo de lactancia y las personas con medicación fija deben consultar a un profesional de la salud antes de un uso regular
Cultivo
La manzanilla es fácil de cultivar en el jardín español. Es anual en la mayoría de las regiones y rara vez sobrevive a un invierno duro, pero se resiembra fácilmente por sí sola si se dejan algunas flores llegar a semilla. La planta prospera en pleno sol y en tierra ligera y bien drenada.
Condiciones de cultivo
- Luz: al menos 6 horas de sol al día para más flores; tolera semisombra ligera
- Tierra: ligera, bien drenada y neutra a ligeramente básica; evita suelos pesados y encharcados
- Riego: regular pero moderado — deja que la superficie se seque entre riegos
- Macetas: usa macetas con drenaje y bolas de arcilla expandida, y protege del viento fuerte
Así cultivas la manzanilla
Tiempo total: 4-6 semanas
- Semillero
Empieza en interior en marzo-abril a 15–20 °C. Las semillas necesitan luz para germinar, así que cúbrelas solo ligeramente. Mantén la tierra uniformemente húmeda. Tiempo de germinación: 7–14 días.
- Repicado
Cuando las plántulas tengan 2-3 hojas, repícalas en macetas pequeñas con tierra ligera y bien drenada. Asegura una buena circulación de aire.
- Aclimatación
Saca las plantas a un lugar protegido durante 3–5 días para acostumbrarlas al sol y al viento.
- Trasplante
Trasplanta al exterior después de la última helada nocturna (normalmente a mediados/finales de mayo). Distancia de unos 20 cm. Pleno sol o semisombra ligera y tierra bien drenada.
- Riego y abonado
Riega de forma regular pero moderada, y deja que la superficie se seque entre riegos. Un abono orgánico ligero al inicio de la temporada de crecimiento es suficiente.
- Despunte y cosecha
Pinza los brotes superiores para obtener un crecimiento tupido y compacto, y retira las flores marchitas para prolongar la floración. Cosecha las cabezuelas florales antes de que estén completamente abiertas.
Conservación
Cosecha las cabezuelas florales justo antes de la floración completa, mientras los pétalos todavía están horizontales. Corta las flores por la mañana, cuando el rocío haya desaparecido, y deja un poco de tallo.
Secado
Seca las flores en capas finas sobre un paño limpio o en pequeños ramilletes colgados en un lugar seco y oscuro con buena circulación de aire. Dales la vuelta con regularidad. Cuando las flores estén completamente secas, guárdalas en tarros o botes herméticos, lejos de la luz.
Conservación y congelación
- Las flores bien secas se conservan 6–12 meses en un tarro hermético
- Las flores frescas se pueden congelar en pequeñas porciones
- Las flores también se pueden macerar en aceite o vinagre para una mayor conservación
Prueba esta receta
Las notas suaves, con matices de manzana y un ligero dulzor a miel de la manzanilla quedan excelentes en postres, donde puede infusionarse en almíbar o nata. Prueba a dejar un par de flores secas de manzanilla en infusión en el jugo de nuestro Ruibarbo al horno en airfryer – agridulce y listo en 22 minutos, donde el aroma floral y dulce de las flores equilibra la acidez fresca del ruibarbo.
Equipo y productos
La manzanilla y la miel son un tándem clásico — la dulzura de la miel suaviza el ligero amargor de la hierba, tanto en una infusión nocturna como en postres. Nuestro Bornholmer Honningsyp 32% – 35 cl es un acompañante perfecto si quieres jugar con el lado dulce y floral de la manzanilla en una bebida caliente o una salsa de postre.
Preguntas frecuentes
La manzanilla común (Matricaria chamomilla) es la planta anual con el sabor clásico y dulce de infusión, y se usa sobre todo en infusiones y cocina. La manzanilla romana (Chamaemelum nobile) es perenne, tiene un aroma más intenso y amargo, y se usa más a menudo en aromaterapia y cosmética.
La manzanilla común es anual y normalmente no sobrevive a un invierno duro al aire libre. Sin embargo, se resiembra fácilmente por sí sola y suele volver a aparecer. Las macetas se pueden guardar en un lugar libre de heladas a 5–10 °C con riego escaso.
Una semisombra ligera es aceptable, pero la floración y el aroma serán más débiles. Para obtener más flores se necesita pleno sol, con al menos 6 horas de luz al día.
Las infusiones y las cantidades culinarias suelen tolerarse bien. Las personas alérgicas a las asteráceas, como la artemisa, el crisantemo y las margaritas, pueden ser más sensibles, y las embarazadas, las mujeres en periodo de lactancia y las personas con medicación deben consultar a un profesional de la salud antes de un uso regular.
Cultiva la planta a pleno sol y en tierra pobre y bien drenada. Cosecha las flores justo antes de que se abran del todo y sécalas con cuidado. Añade las flores de manzanilla tarde en la infusión o el té para conservar los compuestos aromáticos volátiles.
Datos sobre la manzanilla
| Campo | Valor |
|---|---|
| Nombre en español | Manzanilla |
| Nombre científico | Matricaria chamomilla (sin. M. recutita) |
| Familia | Familia de las asteráceas (Asteraceae) |
| Tipo de planta | Hierba anual |
| Altura | 10–40 cm |
| Rusticidad | No tolera las heladas; se resiembra a menudo con clima suave |
| Luz | Pleno sol a semisombra ligera |
| Tierra | Ligera a arenosa, bien drenada y neutra |
| Siembra/plantación | Marzo–mayo (semillero) o abril–junioo (siembra directa) |
| Floración | Junio–octubre |
| Cosecha | Junio–octubre; recoge las flores justo antes de que se abran del todo |
| Sabor | Dulce, con notas de manzana, miel y flores |
| Uso culinario | Té, infusiones, jarabe, mantequilla, vinagre, decoración de postres |
| Conservación | Flores secas en tarro hermético; se pueden congelar o macerar en aceite |